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Noticias 17 Octubre 2018
PABLO LOPEZ

Siete reinados vallenatos son el orgullo de la familia (los de Miguel, Elberto, Alvaro, Navín y tres de Alfredo Gutiérrez, que es primo hermano). Pero Pablo López, es el rey de la caja. Comenzó en la música con un acordeón de los que llamaban guacamayos, porque tenían pintada una guacamaya en los bajos. Era el de su padre, al que le sacó las primeras notas a escondidas. 

Este año en la vigésima segunda versión del festival mar de acordeones, será exaltado al lado de otros grandes que representan el folclor vallenato para Colombia y el mundo, el magdalena grande en estos artistas está representado con la magnitud que se aprecia en cada una de sus historias y vidas musicales. 

En si historia personal, Pablo tocaba en las cumbiambas en La Paz. Era el acordeonero y sus hermanos Miguel y Alfonso Poncho López lo acompañaban.  Pero a los 14 años le cambió instrumento a su hermano Miguel que más tarde, en 1972, fue rey vallenato. En 1956, era un percusionista adolescente internado en el Colegio Mayor del Rosario en Bogotá, que, de la mano de Hernando Molina (el primer esposo de La Cacica, Consuelo Araujonoguera) iba a las parrandas que organizaba la alta sociedad capitalina. 

Y un día en la finca de Miguel Santamaría Dávila, se emborrachó el cajero y otro invitado, Fabio Lozano, dijo: Se nos fregó la parranda, porque se nos durmió Molina. Fue cuando el músico Víctor Soto recordó las habilidades de Pablo. Al oírlo tocar, Lozano dijo: Hemos perdido el tiempo oyendo a Molina. Aquí el que toca es López. 

Desde entonces Pablo fue sinónimo de percusión en el vallenato. Animó parrandas famosas. Formó parte del conjunto Víctor Soto y Los Universitarios, que llevó el vallenato por primera vez a la radio, en el programa Meridiano en la Costa, de Radio Santa Fe (entre 1960 y 1966), en tiempos en que tocarle vallenato al pueblo era un delito, dice. 

Después vinieron los festivales. En 1968, Alejandro Durán se coronó primer rey vallenato. Pablo López lo acompañó en la caja y Jorge Oñate en la guacharaca.  Fuimos a México a las Olimpiadas -recuerda el músico-, que eran culturales y deportivas. El nuestro fue un triunfo rotundo, porque ganamos en el Teatro Hidalgo, eliminando a Alemania.

A la par con su carrera en la música, Pablo se graduó de abogado en la Universidad de la Gran Colombia. Fue comisario de la Policía Judicial en la década del 70. Después pasó a la Dirección de Impuestos Nacionales de la que es pensionado. Pero la percusión fue, en últimas, el arte por el que viajó por el mundo. Acompañó a Gabo a recibir el Nobel en Estocolmo en 1982 y fue a las expos de Osaka (1970), Sevilla (1992) y Lisboa (1998). 

Y en un folclor en el que priman el acordeonero y el cantante, Pablo López brilló con la caja. Fui el primero que hizo un solo de caja en un Festival Vallenato - explica López-. Fue en 1972. Me expuse a que me eliminaran y hoy en día, eso es una institución. El músico que no haga solo de caja en la competencia, mejor que ni se presente. 

Hoy en día sigue siendo uno de los mejores exponentes del género y uno de los músicos que lleva lejos el nombre de Colombia, en la versión 22 del festival MAR DE ACORDEONES Pablo López será uno de los homenajeados engalanando con su experiencia y talento una página más en la historia del festival que propende por el arte musical que engrandece el folclor del caribe colombiano, porque Santa Marta también tiene su festival.

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